viernes, 13 de enero de 2012

Instrucciones para modificar la realidad


Imagina por un momento que la realidad es todo lo que existe, lo que podemos tocar, sentir, oler, ver y oír. La realidad sería sólo el producto de nuestras emociones, lo que alcanzan a percibir nuestros sentidos. Pero, recuerda que no somos solamente seres que sentimos: también pensamos, unos más que otros. Entonces, imagina que la realidad, aparte de ser lo que existe, también es lo que no existe. ¿Cómo es eso?

Muy sencillo: Supongamos que en mi mente, la idea de que los ovnis existan es real y verdadera. Al mismo tiempo, puede ser que para otra persona, que vive apartada de la civilización, la palabra “ovni” pueda resultar falsa e incluso desconocida. En este segundo caso, para esa persona, la idea de ovni no existe: no la puede comprender, no la conoce, le es extraña, nunca ha pensado en ello, e incluso, si es que lo ha hecho, seguramente llegará a una conclusión diferente a la nuestra. Aquí cobra sentido la frase: la realidad que existe para mí, al mismo tiempo, no existe de la misma forma para otras personas.

¿Esto quiere decir que la realidad es subjetiva? Por supuesto. Lo puede ser en el ámbito emocional como racional. Recordemos por ejemplo que un sordo o un ciego, incluso un daltónico, van a percibir la realidad de forma completamente diferente a la nuestra. De la misma forma, todos pensamos de forma diferente. Sin entrar en muchos detalles, la mayor diferencia que puede encontrarse entre la “forma de pensar” de dos personas, sería los distintos grados de importancia que le asignan a lo mismo. Por ejemplo: una mujer siente que el contacto físico es más importante que las palabras, por lo que va a actuar de forma totalmente diferente y va a entender gestos de forma contraria a un hombre que piense que las palabras son más importantes que el contacto físico.

Entonces, ya tenemos una base estable para poder modificar la realidad a nuestro gusto, aunque sea para que se acomode a nuestra forma de pensamiento. Esto se puede aplicar a construcciones teóricas, a formas de entender la vida, a la política, a la economía, historia, psicología, etc. En parte, es bastante peligroso hacer esto para cualquier tipo ciencia social (sociología, política, economía, historia, teología, filosofía, etc). Pero es inofensiva, e incluso necesaria, para las artes. Así que, mientras apliquemos estos principios a la construcción de una realidad ficticia, con fines únicamente de entretenimiento, no debería existir ningún problema.

Partamos de observar algo de nuestra realidad: todos tenemos una madre y un padre (no me refiero a la frase popular “madre hay una sola”). Esta es la realidad para la mayor parte de la población, para poder entendernos. Pero, para nosotros mismos, esta realidad puede ser completamente diferente. Puede ser que no tengamos ningún padre o madre, o que tengamos muchos. A esta creación le agregamos una explicación que parezca razonable, ¡Y ya está!, tenemos una realidad modificada que nos sirve para imaginar lo que queramos, y es perfectamente válida, aunque sea sólo para quien la crea. En nuestro ejemplo, supongamos que existen muchos padres y madres para cada uno de nosotros. La explicación de esto no sería de carácter biológico (esta idea parece descabellada incluso para mí), sino más bien cultural: le cambiamos el significado a madre y padre por el “tutor”, es decir, alguien que nos ha criado, enseñado, protegido o ayudado en nuestra época de aprendizaje (niñez y adolescencia). ¿Se imaginan que todos llamemos “padre” a nuestro profesor de colegio, a nuestros abuelos, tíos, papás, hermanos mayores, amigos de nuestros padres y conocidos? ¿Tendremos el mismo vínculo de cariño con todos esos “papás y mamás”? Plantearse preguntas es otro método bastante eficaz para darle más coherencia a nuestra realidad modificada.

Por último queda decir: ¿es suficientemente coherente la realidad misma, la que te enseñan tus padres, la que la sociedad acepta como valida? Al parecer es irracional, es decir, no coherente, no apta para nuestros esquemas mentales, diferente a lo que mente humana puede concebir, o quizás es porque la realidad misma es tan compleja que no alcanza una vida para comprenderla completamente. Es decir, nuestra realidad modificada va a tener mucho más sentido que la realidad misma, pero para nosotros mismos. Entonces, ¿la faena de modificar la realidad no suena ante las mentes idealistas, como yo, una faena maravillosa que debe ser realizada?

¿Qué te parece que apliquemos estas reglas para crear nuestra propia realidad? ¿Qué ideas se te ocurren?

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