sábado, 26 de marzo de 2011

Pensando en cosas inútiles

¿Acaso no es cierto que cualquier persona,
en algún momento, de sí se atesora
y guarda algún recuerdo de su pulso y mano
y que, sin valor en vano,
muestra a todos las demás personas,
tal como aquél idílico de formas?
Cuando me dan ganas de escribir,
sin espacio de pensar lo que he de vivir,
solamente cuando las consecuencias se encuentren
ya muy cerca, vengan como trenes,
y se lanzen a tu interior.
No se puede creer que algo inferior,
o ideas vanas, cambian tu cajón,
vacían y renuevan tus ideas, tu propio salón.
No puedo, no quiero creer, acaso,
la humanidad se rige en el fracaso
de las pesadumbres de la razón,
como medio de justificar, su expresión,
de encontrar un medio y fin a su ser,
y de poder entonces vencer
a cualesquiera que no quiere dejarle
pensar las cosas que le convienen. Qué desastre.
Pensando en cosas inútiles.
La humanidad se la pasa pensando en cosas inútiles.

¿Un hombre en su corazón se siente vacío,
si no comparte sus sentimientos, su impulso nacido,
recuerdos y alegrías con los demás?
¿Cuánto se necesita para ver más
que lo que nos muestran los sentidos
y las ideas, y llegar a algo divertido?
¿Será verdad que la existencia es realmente,
si se quiere vivir felizmente,
algo esquivo, e imposible de alcanzar?
¿No puede uno llegar a amar
la vida y disfrutar, atesorar
cada momento como algo atemporal?

Pensando en cosas inútiles.
La humanidad se la pasa pensando en cosas inútiles.
¿Cómo lo sé? estúpido, incapaz de pensar,
¿Me dirás acaso que humano no soy? lee más,
continúa por favor. Lo sé, soy un perfecto
ejemplo de que la humanidad amerita este defecto.
Nos calentamos, es verdad,
la cabeza, acaso en pensar,
analizar, para encontrar una solución,
entender su inicio y conclusión,
de cualquier idea o extracto de ella.
Difícil entender esto, mejor, se desecha,
pues, las ideas son más complejas que nosotros
y lo más complejo que nuestros otros,
no lo entendemos, escapa de nuestro alcance.
Dios es uno de esos percances,
su sola idea es tan magnífica, atrayente
compleja, superior a nuestras inferiores mentes
que lo adoramos y aceptamos, sin inferir
un esbozo de esa idea, infeliz,
de la duda que nuestros antepasados,
los cananeos nos dejaron sembrado
en nuestra historia y crecimiento científico.
Dios, ese concepto tan magnífico,
lo es demasiado para ser verdaderamente real,
es una infeliz invención, ideal,
a veces necesaria en momentos duros de la civilización.
Ahora debería ser desechada, es sin convicción,
es estúpido y sin sentido, moral o como se quiera;
¿Acaso necesitamos la figura de un dios, una fiera,
que nos castiga y nos adula al buen trato al prójimo?
¿Se cree entonces, acaso, sin servicio legítimo,
que el hombre es incapaz, solo
de ese comportamiento? qué tonto.
Por favor, no me cuestiones,
solo son pensamientos que se me vienen a la mente.

Pensando en cosas inútiles.
La humanidad se la pasa pensando en cosas inútiles.
Lo sé, lo he visto,
pues porque yo lo hago a menudo, insisto.
Va con nuestro desarrollo, con nuestra inteligencia.
¿Acaso desarrollarla es una muestra, necia,
de nuestra debilidad, de lo muy pequeño
que podemos razonar y lo cerrados que somos de aquello
que nosotros mismos llamamos sabiduría?
¿Somos una raza inteligente?¿Sabría
acaso usted probármelo?
Escribir en verso no es una muy buena
idea de exponer críticas que suenan,
inconclusas y estúpidas. ¿Y estos paradigmas,
no son merecedoras de rimas?
Pensando en cosas inútiles.
La humanidad se la pasa pensando en cosas inútiles.
No se puede evitar, es inevitable,
Poder cerrarse de mente sería agradable.
Pensar es un desastre. Pensar es horrible.
Pensar lleva a pensamientos racionales pero tristes
y a otros idiotas pero felices.

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