lunes, 14 de marzo de 2011

De insomnio nunca nadie ha muerto

Despierto, afuera sopla el viento,
juega, arrastra objetos y sujetos.
Inalterable, eterno, no avanza el tiempo.
Pienso, los segundos se vuelven eternos
¡Qué día con su noche más horrendo!

Saboreo una vistosa victoria. Estupendo.
Casi puedo oler mi triunfo perfecto.
Qué logro, qué magnífico, qué bello,
como un salvavidas es el sueño:
detiene de un soplo mi pensamiento.

Noche de insomnio, y despierto y duermo
y vuelvo a despertar. Perfecto.
Si te gusta, seguiré tu juego.
Tomaré cargado café, del bueno;
Te querré ver luego, insomnio virulento.

Aprovechar, nada más queda que eso,
escribir un libro, poema, curar un enfermo.
Te reías de mí, yo me burlaré de nuevo,
por el sueño, cómodo, ya no rezo.
De insomnio, nunca nadie ha muerto.

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