jueves, 19 de julio de 2012

Las palabras no sobran.

Te miro,
casi tentando al destino,
"No te enamores de mí"
Es lo que ella dijo.
Eso cambió en un suspiro.

En la tarde,
otra vez, de mí te alejaste.
"¿Adónde vas esta vez?"
te dije un poco arrogante.
"de mí te enamoraste",
me respondió en un instante.

Rico soy en desdichas,
ella me lo advirtió,
no es mentira,
y yo, perdido en su sonrisa,
creé mi propia ruina.

Castigo merecido,
¿olvidar todo lo dicho?
Forjé mi propio camino
a una cárcel de egoísmo,
a una prisión de desamor.

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Anti-romanticismo

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