martes, 17 de mayo de 2011

Sin nombre 16

Baja de un árbol y disfruta el viento que recorre cálidamente tu cuerpo, acaricia tiernamente tu cara y tus entrañas, hasta que te conduzca a un sueño dulce, reconfortante, nuevamente dulce, ahora no reconfortante, angustiante y luego, eterno.

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