jueves, 5 de mayo de 2011

La prisión de diamante

Vástago soy de un eco eterno,
una voz que me manda desde dentro.
Malvada e incongruente,
controla todo lo que puede,
y lo que le dice la gente,
cuando te abraza lo desmiente.
Sabiduría que no se comparte,
es un calor un tanto constante,
¿Qué es eso tan importante?
¿Por qué lo confundo con un arte?

Una incongruencia, no lo es,
un error, lo perdono una vez,
una actitud irracional, puede ser,
pero, que se le abandone, desdichado,
tu felicidad, entonces, habrá acabado.

Cuatro letras que controlan,
una palabra que nos ahoga,
¡Mil significados tiene!
Que tan complicada, puede,
convertirse, para un mortal.
Fuerza tiene, mata sin ahogar
revive sin tu cuerpo arreglar,
¿Qué más le puedes alegar?
Pocos se permiten desconocerla.
¿Y a ellos? Poco les queda,
tranquilidad, quizás, o libertad.

La prisión de diamante, irrompible,
siempre te da lo que le pides,
solo quiere que a ella te dediques.
No te quejes, amar exige eso,
si no lo quieres, olvida esto.

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