martes, 19 de abril de 2011

Sin nombre 6

Confundo la noche con el día,
estúpido; el cristiano diría.
Ahora niego la tesis podrida,
-Sólo puedes trabajar de día-
Pues, mi inspiración, esta,
llega del insomnio, molesta,
hasta que aflora, se condensa,
adquiere forma y se libera.
¡Qué extraño pensamiento
es aquel que, sin remordimiento,
surge cuando, y no miento,
la mente se acerca al sueño!

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